En el mar, sola, aterrada
pero sabiendo que las estrellas
marcan el camino.
Aquí o allá, sin saber adónde dirigirse.
Al abismo de incomprensión y
placer, o a largar horas de
entendimiento y aprendizaje.
Sophos o simplemente libertinaje.
Porque -sí- es libertinaje.
Es el placer por el placer.
El creerse el mundo entero
pero a la vez el saberse nadie.
Porque -sí- pierdo esperanzas
de sueños infantiles, que entre los dedos,
como la arena, se escapan.
Pero esa arena, a pesar de todo,
es mi hogar, quien me ha visto crecer,
como persona, como mujer.
¿Qué será de esa playa si la abandono?
Probablemente, nada, un par de días
de tristeza y soledad, hasta que otro,
náufrago, llegue a la costa.
Porque aunque yo, perdida en el mar
la busque, sé que mi playa no es esa,
sé que de ella me fui, hace tiempo,
y ahora tengo nuevos horizontes.
Horizontes lejanos y ajenos que,
tarde o temprano, formarán
ese hogar esperado.